LaLiga es mucho más que fútbol y no sólo se
juega en nuestros estadios. También se juega en Za’atari, el segundo campo de
refugiados sirios más grande del mundo. Al norte de Jordania, cerca de 500
niños y niñas participan en LaLiga Za’atari, representando a los equipos de
LaLiga Santander, LaLiga SmartBank y la Primera Iberdrola. En este contexto, y
con el objetivo de sensibilizar sobre los derechos de la infancia, LaLiga y su
Fundación han elaborado un vídeo en el que se muestra, a través del testimonio de
los protagonistas, cómo el fútbol mejora la vida de todos estos jóvenes
refugiados y actúa como herramienta transmisora de los valores positivos del
deporte.
Atardece en la frontera norte entre
Jordania y Siria y las más de 80.000 personas refugiadas
en el campo de Za’atari
salen de las casetas de obra que han acondicionado como sus propios hogares
para seguir adelante con la vida. Mientras el sol cae, se encienden las luces
de los cerca de 3.000 comercios que han abierto allí aquellos a los que la
guerra de Siria ha dejado sin hogar. Es la calle principal de Za’atari: Los
Campos Elíseos. Así la bautizaron sus habitantes, entre los que se encuentran
cientos de niños que, en algunos casos, no recuerdan cómo era su primer hogar.
Entre todos ellos, 456 niños
y niñas son los protagonistas de LaLiga en Za’atari. El pasado 1 de septiembre
arrancó el campeonato con entrenadores, entrenadoras, árbitros y árbitras que
han formado Javier García e Izzat Jandali Habbal, dos técnicos de LaLiga que
llevan un año y dos meses conviviendo junto a mayores y pequeños, mujeres y
hombres, para sembrar la semilla del fútbol y sus valores en el desierto
jordano de Wadi Rum.
Nos cuenta Olga de la Fuente, directora de FUNDACIÓN LaLiga, que,
desde el inicio, “se ha apostado con muchísima ilusión por crear un proyecto
sostenible y duradero en el tiempo y, desde que los dos técnicos de LaLiga,
Javier e Izzat, fueron destinados a Za’atari hace aproximadamente un año, su
integración y trabajo diario en el campo de refugiados ha permitido el
desarrollo de diferentes acciones deportivas y socioeducativas que están
generando un favorable marco de convivencia, integración y adaptación de los
participantes y sus familias”.
Cada uno de los distritos del
campo de refugiados está hermanado con uno de los 33 clubs de LaLiga Santander,
LaLiga SmartBank y la Primera Iberdrola que han querido colaborar con este
proyecto. La competición masculina cuenta con 20 equipos y la femenina está
formada por 16. Y todo, bajo la dirección de sus propios paisanos: más de una
treintena de árbitros, 16 hombres y 14 mujeres, que han recibido formación en
su propio idioma de Javier e Izzat. “La FUNDACIÓN LaLiga tiene muy presente que
el fútbol es una herramienta muy potente para realizar intervenciones sociales
y fomentar valores como el respeto, el trabajo en equipo, la igualdad, la
solidaridad, el juego limpio… Y eso lo hemos trabajado, también, con
entrenadores y entrenadoras”, dice Izzat.
Para este psicólogo de
formación estos 14 meses trabajando codo con codo con los refugiados sirios
está siendo un regalo porque, más allá de la cantidad ingente de horas de
trabajo y recursos que se han invertido hasta el momento, él es, precisamente,
de origen sirio. “Cuando vi que la oferta era para trabajar con refugiados
sirios, me postulé. He estado trabajando con refugiados en África y me llamó
muchísimo la atención. No tuve ninguna duda en lanzarme al proyecto”, nos
cuenta.
“Se ha apostado con muchísima ilusión por
crear un proyecto sostenible y duradero en el tiempo y, desde que los dos
técnicos de LaLiga, Javier e Izzat, fueron destinados a Za’atari hace
aproximadamente un año, su integración y trabajo diario en el campo de
refugiados ha permitido el desarrollo de diferentes acciones deportivas y
socioeducativas que están generando un favorable marco de convivencia,
integración y adaptación de los participantes y sus familias”
“La FUNDACIÓN LaLiga tiene muy presente que el fútbol es
una herramienta muy potente para realizar intervenciones sociales y fomentar
valores como el respeto, el trabajo en equipo, la igualdad, la solidaridad, el
juego limpio… Y eso lo hemos trabajado, también, con entrenadores y
entrenadoras. Siempre hemos querido sumar. No llegamos diciendo que éramos
LaLiga y dando por hecho que todos querrían apuntarse. Quisimos conocer lo que
organizaciones como Save The Children o UNICEF estaban haciendo en relación al
deporte para hacer un trabajo más comunitario, que aglutinase a las
organizaciones en torno a nuestro proyecto”, afirma Izzat.
“Tenemos la suerte de que la AFDP Global
(Asian Football Development Project) está gestionando un proyecto más antiguo
en el que se había creado un campo de fútbol al inicio del desplazamiento de
refugiados. Y hace un año se llegó a un acuerdo con la UEFA y se acondicionó
con césped artificial y otras necesidades. Las instalaciones son muy buenas,
con medidas reglamentarias de 110 por 65 metros. Allí entrenamos y allí se
competirá”
Olga
de la Fuente, directora de FUNDACIÓN LaLiga
“Hemos querido
implantar un programa educativo a través del deporte, pero que, además, difunda
hábitos de vida saludables, mejore la convivencia y, sobre todo, que sea un
impulso para que los jóvenes de Za'atari puedan construir su futuro. También se
realizan una serie de entrenamientos de técnicas y ejercicios de relajación que
son especialmente útiles para ellos, pues ayudan a los más jóvenes a controlar
el estrés y la ansiedad, a acrecentar su capacidad de concentración, a trabajar
la resiliencia, a favorecer la creatividad o a mejorar las relaciones
interpersonales”
Tampoco Javier, ingeniero de
telecomunicaciones, que renunció a su carrera tecnológica de quince años para
cumplir aquello que verdaderamente le hace feliz. “Llevaba mucho tiempo
esperando algo así. En un momento dado de mi vida decidí cambiar y comencé a
dedicarme a temas sociales relacionados con el deporte, el fútbol… y empecé a
prepararme para conseguir la licencia de entrenador. Ahora, de hecho, soy
entrenador UEFA Pro. Y, cuando desde el departamento de Proyectos Deportivos de
LaLiga me contaron que se había puesto en marcha esta idea, les dije que
contaran conmigo. Estaba en Ecuador en ese momento y me enamoré del proyecto de
inmediato”, recuerda.
LaLiga para los refugiados, y no al revés
Cuentan Izzat y Javier que,
cuando llegaron, tuvieron que analizar la situación y hacer un estudio. “Siempre
hemos querido sumar. No llegamos diciendo que éramos LaLiga y dando por hecho
que todos querrían apuntarse, no. Quisimos conocer lo que
organizaciones como Save The Children o UNICEF estaban haciendo
en relación al deporte para hacer un trabajo más comunitario, que aglutinase a
las organizaciones en torno a nuestro proyecto", afirma Izzat.
Cada uno de los distritos del campo de refugiados ha
quedado hermanado para siempre con uno de los clubs de LaLiga Santander, LaLiga
1|2|3 y la Liga Iberdrola. Así, los niños vestirán las camisetas de sus ídolos
en España.
“Con la llegada de Javier
Tebas cambió totalmente la estrategia internacional de LaLiga, surgiendo nuevas
oportunidades de desarrollar proyectos de fútbol en otros países. Tras una
conversación entre nuestro presidente y Fernando Sanz con el príncipe Ali Bin
Al-Hussein de Jordania, nació esta oportunidad y decidimos establecer un
proyecto en el que pudiéramos ayudar a mejorar la vida de los refugiados
mediante la práctica del fútbol”, analiza
Hugo Blanco, responsable de Proyectos Deportivos de
LaLiga. Y desde el
principio tenían claro que este proyecto debía consolidarse
a largo plazo y no convertirse en algo puntual. “El objetivo
principal es ayudarles a ser más felices. Queremos que ayude a los refugiados a
mejorar su calidad de vida de forma permanente, utilizando el fútbol como
herramienta educativa y de transmisión de valores”, asevera Blanco.
Y aunque el eje central y más
llamativo es la competición, también se está trabajando en materia de formación
para mejorar el conocimiento, tanto de niños como de adultos, a través de los
valores del fútbol. De esa manera, Izzat y Javier han estado formando a
entrenadores, entrenadoras, árbitros y árbitras a lo largo de todo el año. “No
sólo queremos involucrar a aquellos que quieran jugar al fútbol, sino a todos,
en general. Y por eso trabajamos sumando e integrándonos en otros proyectos que
ya se estaban desarrollando”, dice Hugo.
“Hemos apostado por la
implantación de un programa educativo a través del deporte que eduque en valores como el compañerismo, el respeto, el juego limpio, la tolerancia
y la deportividad. Pero que, además, difunda hábitos de vida saludables, mejore la convivencia y, sobre todo, que sea un impulso para que
los jóvenes de Za'atari puedan construir su futuro”,
asegura Olga de la Fuente. Y no se detiene ahí: “también se realizan una serie
de entrenamientos de técnicas y ejercicios de
relajación que son especialmente útiles para ellos, pues ayudan
a los más jóvenes a controlar el estrés y la ansiedad, a acrecentar su
capacidad de concentración, a trabajar la resiliencia, a favorecer la
creatividad o a mejorar las relaciones interpersonales”, añade.
Más recursos para los habitantes de Za’atari
Desde la llegada de los dos
formadores de LaLiga a Jordania se han empleado una vasta cantidad de recursos a todos los
niveles para mejorar la vida de las personas que allí viven. Desde formación a
los técnicos y técnicas locales para que mejoren las sesiones de entrenamiento
con jugadores, hasta reglamentos traducidos a su idioma.
Todas las semanas hay
entrenamientos de mañana y tarde durante el invierno y, durante el verano, a
última hora de la tarde debido a las altas temperaturas. Las instalaciones son
muy buenas, con medidas reglamentarias de 110 por 65 metros. Allí entrenamos y
allí se juegan los partidos de la competición”, dice Javier.
Eso sí, los inicios no fueron
fáciles y contaron con cierta oposición. “Sobre todo, por el hecho de intentar
que hombres y mujeres jugaran a la vez, en el mismo espacio. Poco a poco nos
hemos ganado la confianza de la gente aquí y ya hemos conseguido realizar
sesiones con entrenadores y entrenadoras juntos, por ejemplo”, recuerda Izzat.
Y pronto, las carencias
inevitables, dada la situación de estas personas desplazadas, salieron a la luz,
como asegura Javier: “Muy pronto nos dimos cuenta de que los chavales de 14 o
15 años aquí no pueden aguantar los 40 minutos por parte, porque tienen una
condición física muy diferente. Y es por ello que hemos adaptado las
dimensiones del terreno de juego y el reglamento a sus necesidades”. “Además,
así también facilitamos que se puedan jugar varios partidos a la vez”, dice
Izzat.
Sin embargo, el trabajo duro
y todos los beneficios que aporta el deporte pronto les ayudaron a sortear todas las barreras.
“La relación que tenemos ahora, no tiene nada que ver con la que teníamos con
ellos al principio. Ahora, nos echamos nuestras risas con ellos, comemos
juntos… Al principio era muy diferente. Era muy distante”, cuentan los dos
técnicos. Ellos seguirán
allí, ayudando, observando y formando para que sean las propias
mujeres y hombres que habitan Za’atari quienes mantengan vivo el fuego del
fútbol, el compañerismo y la ilusión. Y pronto, LaLiga, el deporte y sus
valores se extenderán hacia más lugares como este.
Inshallah,
como dicen allí.